Mueve tus etiquetas al siguiente nivel

Es sorprendente la capacidad que tiene la ropa para ponerte etiquetas. Y no me refiero a las que cuelgan de la prenda en la tienda, no. 😀

Estoy hablando del efecto que tiene la ropa en ti. Por ejemplo, no es lo mismo ponerte un vestido rojo, que el mismo pero en rosa o que en negro, ¿verdad? ¿Los estás visualizando? Cada uno te hace sentir de una manera.

Esto es porque la ropa nos transmite cosas. Y no sólo estilos. También sensaciones, emociones e incluso valores.

Cada prenda que te pones te empapa a ti de lo que esa prenda trasmite y así, hay prendas con las que nos sentimos a gusto y otras con las que no. Diríamos que unas son “mi estilo”, que “van conmigo” y otras no.

Si vamos un poco más allá, también hay prendas idóneas según la ocasión: algunas es genial ponértelas durante el fin de semana, cuando estás disfrutando de tu tiempo de ocio y sólo quieres relax. Otras te hacen sentir capaz de comerte el mundo el día que tienes una entrevista de trabajo para el puesto de tus sueños, o una reunión con un cliente importante. Y luego están las prendas que te hacen sentirte (y verte) guapísima y estupenda cuando sales a cenar o a bailar.

Pero el paradigma de prenda “con poderes” es el vestido de novia: ese vestido con el que sentirte mágica el día de tu boda. Es increíble cómo te hace sentir el vestido de novia adecuado, se me ponen los pelos de punta con sólo pensar en las novias que hemos vestido.

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Aunque hay veces que somos conscientes de que elegir la ropa adecuada te va ayudar a sentirte tal y como necesitas sentirte (relajado, capaz y poderoso, guapo/a), en nuestro día a día vamos tan a tope pensando en mil cosas que generalmente no le prestamos atención. Como tampoco somos muy conscientes de esto cuando vamos de compras.  (>>Mención especial/premio del público para los criterios terribles que gastamos durante las rebajas, como por ejemplo: “es barato y es mono“, antes de comprar cosas que quedarán muertas de risa en el fondo de tu armario por siempre jamás. ¿Quién no ha hecho esto nunca? Más sobre el “efecto rebajas” en el artículo “Cómo vestir mejor sin gastar más“.)

¿Qué etiquetas quieres ponerte? Quieres ser profesional, exitosa, excelente y reconocida en tu trabajo? Bien, vístete como una persona así. La sensación de ser profesional, exitosa, excelente y reconocida en tu trabajo te empapará con sólo vestirte como alguien así y saldrás de casa dispuesta a comerte el mundo. Y probablemente te lo comas.

¿Es una prenda bonita, bien hecha? Estás diciendo que te preocupas por hacer las cosas bien. ¿Un vestido sobrio y neutro, favorecedor pero discreto? Dice que eres una gran profesional. ¿Es un vestido de fiesta de diseñador, hecho con buenos materiales y construído por manos expertas? Estás diciendo que tienes criterio y valoras las cosas buenas, bien hechas y, de rebote, que te cuidas lo suficiente para regalarte una prenda así.

Es una simple cuestión de coherencia: igual que es más fácil concentrase en un entorno sin ruido, también es más fácil ser como tu ropa dice que eres que ser de otra forma.

Y lo mejor de todo es que estas “etiquetas” son igual de visibles y tienen la misma influencia en ti misma que en los demás. Al fin y al cabo, nuestra ropa y aspecto es lo primero que los demás ven.

entonces: ya que tu ropa tiene un efecto sobre ti, vamos a elegir prendas que tengan el efecto adecuado, ¿no?

Esta es la buena noticia: que puedes elegir las etiquetas que te pones junto con tu ropa con tan sólo elegirla conscientemente.

Hay muchas pautas que puedes seguir, pero para un “nivel usuario” basta con que sigas tus sensaciones según la ocasión. Si te paras y te permites sentir lo que esa prenda o conjunto te transmite, sabrás si te pone en el modo correcto. Y al revés también: si buscas sentirte de una forma determinada, seguro que se te ocurren las prendas, cortes, colores y calidades más adecuados.

En definitiva: te animo a que elijas las etiquetas adecuadas. Verás cómo te sientes mejor y cómo tu vida avanza más fácilmente. Ya me lo contarás. 😉 ;-*